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RECORDANDO EL PASADO.


LOS BAÑOS DE FIN DE SEMANA. En la década de los setenta del siglo pasado en Santa Ana Coatepec, Después de una semana de trabajo en las diferentes ocupaciones y actividades que requiere el campo y sus cultivos, la gente joven de el pueblo y algunos señores jóvenes se acercaba a lugares que para entonces se habían convertido en espacios de encuentro, y de charlas amenas, y conseguir el principal objetivo, bañarse, y desmugrarse, cada fin de semana, a estos lugares empezaban a llegar con sus jabones, de barra, grandes, de marcas como Roma, Corona, Coyote, los mismos que usaban para lavar la ropa y todo lo que fueran trapos en sus casas, era normal ver llegar algunos con sus jabones en polvo como la marca roma, para el mismo propósito, bañarse, después de las doce empezaban a llegar uno a uno, en esos lugares ya de costumbre, los mas cercanos de sus domicilios, ya sea en acequias o manantiales, donde canalizaban el agua para que tuviera una caída, lo mas alto posible, para que los baños fueran mas cómodos, así no tenían que cargar con una jícara, que en el trayecto delataría su propósito, cuando se bañaban en las acequias era indispensable llevar una jícara, o cualquier cosa que facilitara llevar el agua a cualquier parte del cuerpo, en estos lugares conforme aumentaba el número de asistentes el ambiente se iba mejorando con las charlas, las (chanzas) los albures, las bromas y sin faltar uno que otro chismes, que los ponían al tanto de lo que ocurría en el pueblo, aveces mientras esperaban por espacio o turno, lavaban sus sombreros que era parte de la limpieza y de la rutina del día del baño, nadie usaba toalla o jabón de baño, la mayoría, después de bañarse esperaba a que el agua escurriera y secara en sus cuerpos, algunos cuando terminaban de bañarse, envolvían su jabón con hojas de cualquier hierba o de aquiquixquih para esconderlos en la maleza, para un próximo baño, con pocas probabilidades de media semana, seguramente hasta el siguiente fin de semana, después se vestían con la misma ropa, al llegar a su casa, entonces se ponían ropa limpia, y era cuando se sentían unos galanes dispuestos a conquistar a su chica preferida. Durante el baño siempre se charlaba de el trabajo, de las muchachas, de fulana y de zutana de algunos vecinos que hacían una que otra cosa interesante o torpe, con cualquier tema hacían una charla amena, por ejemplo, para la época gritar lo mas fuerte posible en el pueblo, por las tardes y parte de las noches, e identificar quien era el que lo había hecho y quien lo hacia mas fuerte, este se convertían en un tema de entretenimiento y curiosidad y para los que lo hacían, era una manera de entretener y demostrar esa habilidad, ademas de sobresalir, se ganaban el reconocimiento de los demás, el caso era que se hacia un tema de discusión, también se hacían bromas, o simplemente comenzaban algunos, una conversación con albures que era responder a alguien con palabras que tuvieran doble sentido y al mismo tiempo que cuando contestaran tuviera rima con la frase del interlocutor. La mayoría de este tipo de conversaciones eran con palabras obscenas que terminaban incluyendo a la tía, al tío, a la abuela y a otros familiares, algunos, impresionaban por su facilidad con que encontraban palabras que tuvieran rima o una terminación con sonido similar a la anterior, con esto se divertían todos y reían acaloradamente. Estos eran lugares donde se informaban o se ponían al tanto de algunas cosas o hechos que ocurría en la semana. Pasarla bien y bañarse, eran los sábados por la tarde y los domingos que eran menos frecuentados, los lugares mas populares, eran, acequias cercanas a los ahuehuetes, el achagüite, la zanja que esta en el lado norte del manantial principal de los ahuehuetes a pocos metros antes de que diera la vuelta en dirección al jagüey, San Carlos, Santa Marta, Xochatl, algunas partes de la acequia grande y los jagüeyes como el jagüey grande, el tenango, el de los ahuehuetes, y el de tras del cerro, en la salida o la entrada del agua al jagüey, que, casi siempre tenían hiervas grandes y abundantes que tapaban la desnudes de los que se bañaban, todos los lugares mencionados tenían características en común una espesa flora que hacia de estos espacios discretos para esa actividad. Regularmente era para hombres, por eso podían bañarse totalmente desnudos sin sentir pena porque se miraran unos a otros.

Los niños, los bañaban en las acequias o en sus casas, con agua de los posos, la gente adulta se bañaban en sus casas, con frecuencia durante la semana se lavaban solo la cabeza, los sobacos, los brazos y de las rodillas hacia abajo, el resto del cuerpo, asta el fin de semana, era cuando se daban un buen baño, y todavía mejor si era en temazcales y baños de torito que se hacían con un tlecuixitle y una extensión que nace de este para el frente con varas fuertes enterrando los extremos en el suelo haciendo un medio círculo, el tamaño de las varas iba creciendo conforme se alejaban del tlecuixitle alcanzando un poco mas de dos metros de largo, después le ataban carrizos o varas horizontales alrededor del los medios círculos para después cubrirlos con petates y cobijas para retener el vapor. Los días mas comunes, los fines de semana casi siempre invitando a los vecinos o amigos de mas confianza para aprovechar al máximo el calor que se acumulo durante el calentamiento de las piedras volcánicas con que se hacían los tlecuixitles, en el que también algunos, adherían una olla grande, de barro para calentar el agua, muchas veces aromatizada con hojas de salva real, era para finalizar el baño, antes se metían al temazcal por lapsos de tiempo para sudar y ablandar la mugre para después tallarse con una piedra del tamaño menor al de la palma de la mano para manejarlo cómodamente mientras tallan todo su cuerpo, algunos dentro del baño otros durante los minutos de descanso que se tomaban sentados en petates, alrededor de la entrada del temazcal, usualmente alumbrados por una vela o parafina, donde no se alcanzaban a tallar, como la espalda, cualquier otro de los presentes les ayudaba o se hacían el favor mutuamente, mientras, se hacían charlas de lo que pasaba en la familia, con el vecino o de su trabajo o del tiempo, y de la canícula que nunca entendí, charlas amenas, con esa pasividad similar a la acción del baño, algunas mujeres cubriendo su intimidad con una cobija vieja, o un reboso muy usado o simplemente con el manojo de hiervas de guejote, el mismo que usaban para ojearse o alborotar el vapor mas caliente que se acumulaba en lo mas alto del temazcal, con esto manipulaban el vapor llevándolo a cualquier parte de los cuerpos, según los malestares que tenían, si les dolían los las piernas o las rodillas, el estomago era donde mas se hojeaban, a los niños con frecuencia les soplaban por la cola para matar los chincuales o parásitos que viven en el ano o muy cerca del ano, la verdad es que estos baños eran muy placenteros, había gente que le gustaba que estuviera muy caliente principalmente los viejitos cosa que casi siempre incomodaba a los mas jóvenes, y los niños principalmente, quizás por la sensibilidad de su piel, lo caliente se controlaba según la edad o necesidades de las personas , para hacerlo mas caliente, como decían, se echan mas clasas (arrojar agua con una jícara en un orificio pequeño que da al tlecuixitle así conseguían mas vapor y mas temperatura) y hacerlo mas caliente por unos minutos ya que el vapor escapaba por la entrada del temazcal, controlando los cambios de temperatura, era motivo para que todos disfrutaran de los baños de temazcal, los saunas de la cultura precolombina, desde entonces, hasta estos días, era obligación quemar el baño para una recién parida, en el caso de que la familia no tuviera temazcal, la llevaban a bañar con un vecino de confianza o un familiar, no importaba donde esté el temazcal, ella no tenia que caminar grandes distancias, y si estaba en la casa tenia que caminar con pasos cortos y lentos y no podía cargar mas que el pequeño recién nacido, tenia que lavarse las manos con agua tibia, antes de comer o si iba al baño, si tenia que ir a bañarse con el vecino o un familiar la transportaban en un ayate amarrándole dos extremos de cada lado, lo tendían en el suelo y la mujer se hincaba en el centro del ayate con los extremos amarrados en par, por donde, dos hombres cargaban el ayate llevándolos a los hombros para transportarla hasta donde estuviera el temazcal, ya calentado y listo para usarse, dando preferencia a la recién parida, casi siempre era antes de el atardecer, como decían, el baño debe darse a un mujer enferma (recién parida) a buena hora, ya bañada, la regresaban igual cargándola, para después dormir, en su petate con una cobija tendida y otra para cubrirse del frío de la noche al lado de su hijo.Todas las mujeres cuando parían hacían cuarentena, dedicaban todo su tiempo al niño, si acaso lavaban la ropa del niño, todas las demás actividades las delegan, a la mamá de ella, la suegra, las hermanas o cuñadas. incluso los baños del recién nacido, los primeros baños de la recién parida y del niño los daba la matrona, persona quien ayudaba durante el parto.


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